domingo, 20 de junio de 2010

Cuando Lupe encontró a Gorrión.....breve pero intenso




Una bonita, pero breve, historia donde el amor, el miedo y la tristeza relatan su contenido.

Domingo, tal como ahora mismo. Era temprano, sobre las 9:00 a.m. Estaba nublado y nadie más qué nuestros pasos rompían la calma del lugar.
Pero el destino tenía un plan para fracturar aquél sosiego. La fortuidad propuso encuentro entre un pico huérfano y un hocico curioso. Un ave caído del cielo y un can que transitaba por el suelo.

Entre las delgadas y largas hojas qué forman la descuidada moqueta de césped por donde ella pululaba...de pronto unas pequeñas alas de un pequeño gorriòn asustado, sorprendió a Lupe.
Desplumado, encarcelado en la prisión de la incentidumbre....sólo en su corto existir.

Ante aquél cruce de miradas, tras deliberar, decidimos adoptar a aquella criatura qué Dios abandonó a Su suerte. Vaya suerte...le esperaba.

Lo arropamos con el delicado cariño qué fuimos capaz de darle. Cada uno en su medida. Mientras yo preparaba leche y pan migao para mitigar la mala vida de aquél ser, Lupe se encargaba de su seguridad. Qué el pánico de aquella temblorosa piltrafilla no lo invadiera...el corazón le latía a 200 ppm...y Lupe no conseguía calmarlo.

Jugamos, reímos, hicimos fotos...pero el corazón del animal no pudo con tanto amor, y rebosando del mismo, en un besito lenguetazo de Lupe: CRACK!
La desgracia se hizo en el feliz hogar...quebrando la alegría y llenando nuestras gargantas de un nudo de hilo amargo. Aún no tenía nombre, una vida por delante...un futuro...entre una nueva familia....el destino, caprichoso, lo quiso así...

Dios te guardé en su gloria, gorriòn sin nombre. El amor te hizo abandonar este mundo y aquí dejas dos buenos amigos rotos....qué no te olvidarán....



Cuando Lupe deje de roncar, seguirá recordándote.

7 comentarios:

  1. Ains, son muy cariñosos pero muy grandes y con mucha fuerza... yo llevo hoy la zarpa de Ron en el cuello porque se me tiró encima a darme besos...

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  2. Recuérdame que te cuente dos historias de mi Nickysaurio con unos periquitos y una paloma (Charly)

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  3. Lupe me dejó un tatuaje en forma de arañazo loba en la espalda....todo ocurrió nadando en la playa...

    illo cuéntanos esas historias de Nicky?? (cómo el del Gran Hermano?)

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  4. La historia sucedió hace un par de años. Mi cuñada se iba a pasar el fin de semana fuera y nos dejó al cuidado de una pareja de periquitos con pocas semanas de vida. En otras ocasiones ya habíamos tenido periquitos recién nacidos, pero que nos duraron poco por nuestra inexperiencia y/o porque no eran lo suficientemente fuertes. El caso es que esta vez estábamos más animados, pero teníamos algo de miedo por la reacción de Nicky (perráncanus callejerus), es muy cariñoso con nosotros y los cachorrillos, pero una fiera con el resto de las especies animales (sobre todo si están fritas, asadas o a la parrrilla) Los pajarillos, al principio, estaban tan tranquilitos en sus jaulas, solo se alteraban cuando veían la jeringuilla por la que les dábamos de comer su papilla, o bien cuando veían pasar a un bichosaurio que no hacía más que olerlos y ladrarlos.
    Una de las tardes descubrimos que el periquito azul era un intrépido explorador. De alguna manera había abierto la portezuela de la jaula y con sus dos semanas de vida se dispuso explorar mundo. Cuando llegamos a casa, pillamos in fraganti al periquito amarillo queriendo salir de la jaula pero pudimos atraparle a tiempo. El periquito azul estaba oficialmente missing y cundió el pánico. Un bicho de poco menos de 5 cm. de altura andaba suelto por casa, es decir, un descuido, un choff, un pájaro menos. Por hacer la gracia, le dije a Nicky “¡Busca, ¿dónde está el pajarito?!”, a sabiendas de que Nicky de cazador tiene lo que yo de geógrafo. Pero, ¡ay, amigo!, salió disparado siguiendo el rastro y dio con él, atrapado entre la puerta del dormitorio y la pared. Aparentemente, nuestro Indiana Jones estaba perfectamente y piaba para que le diésemos la papilla de la tarde.
    Esa misma tarde, el periquito amarillo nos dio un susto. Al irle a dar la papilla de la noche, nos lo encontramos medio desmayado, medio muerto, ¡que cunda el pánico! Tratamos recuperarlo como supimos, estuvimos como media hora no dejando que se durmiera, dándole calor y agua a gotitas. Nicky estaba a nuestro lado, lloroso, y trataba como darle ánimos, incluso se ponía de píe para ver al pajarillo. Finalmente logramos que se recuperara y lo dejamos en la jaula con Indiana Jones, que parecía un poco molesto porque no le dejábamos dormir.
    Justamente antes de dormir, quise fijarme si el periquito amarillo estaba bien. Para mi sorpresa, el periquito azul estaba muerto. Lo encontré en el fondo de la jaula con los ojos cerrados, mientras el amarillo dormía. Como el pajarillo no era mío, decidí guardarlo en una caja de zapatos con papel y algodón y esperar a que viniera su dueña. Otro fracaso. A la mañana siguiente, amanecimos temprano, Nicky tenía que salir urgentemente a la calle, es decir, dos pisos bajados por las escaleras en 15 segundos de reloj. Al subir a casa, lo primero que hizo fue buscar la jaula y ya noto algo raro. Me miró como diciendo “aquí me falta uno” y se fue a buscarlo. El rastro le guió a la caja. Aquí mi bicho empezó a ladrar y despertó a su ama, que cuando llegó a donde nos encontrábamos me pilló abriendo la caja y enseñándole el pajarito a Nicky. Llega el momento de los pañuelos. Nicky olió repetidamente al cadáver y le empezó a ladrar de una forma extraña, como si quisiera despertarlo. Al no tener éxito, muy suavemente con su boca, cogió el ala del animal para animarle a que se levantara. Los dos nos quedamos muy compungidos, porque lo cogió de una forma tan suave, lo dejó en el suelo y le empezó a dar con el hocico que nos falto nada y menos para empezar a llorar. Nicky quería hacer que el pajarillo volviera a la vida, tratándolo como a un cachorrillo…
    La experiencia, muy bonita, nos dejó dos cosas muy claras. La primera es que en esta casa no vuelve a entrar un pájaro vivo, salvo que sea para que termine en el horno. La segunda es que el amor de mi perro es incondicional, seas un homínido o un pájaro.

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  5. sniff...siempre aprenderás algo nuevo de tu perro.

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  6. En ocasiones me siento más humano en compañía de Lupe qué con mis semejantes...

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