viernes, 24 de septiembre de 2010

Patines + Lupe + carril bici = práctica no recomendable




Era una tarde de Viernes, de éstas aburridas, estiradas, que alargaban la sobremesa hasta pasada la merienda. El aburrimiento se hacia con mi ser y, Lupe me miraba desde cualquier lugar dónde su inquieto y desganado culo la llevaba. Del sofá al suelo, del suelo a mis pies, de mis pies a la terraza, de la terraza al sofá de nuevo -Ojú Lupe que caló!-, otra vez al suelo. Un sinfín de rincones que sólo denotaba el: killo vamó hasé argo! (aunque no hable canino mi perra y yo tenemos un vinculo especial y nos entendemos con la mirada).


Una feliz idea encendió algo en mi cabeza, una revelación, una maravilla del pensamiento humano, ingeniosa convicción de que salir hacer deporte con mi perro y los patines sería la mejor inversión de nuestro tiempo. A causa de que mis colegas se iban a tomar un Coca Cola (eso decían) de tranquis en algún lugar de la capital, yo me armé de valor e hice caso al instinto que todo hombre llevamos dentro: verás que es la caña macho.

Animado por Shirley que me acompañaría en bicicleta, y por esos ojillos que se le ponen a Lupe cada vez que intuye la calle, me enfundé los calcetines, metí cada pie en el patín correspondiente y vámonos que nos vamos cuesta abajo.

Que alegria sentí, el viento en la cara, Lupe tirando de mí cuerpo rodando. Si César Millán podía, yo también y si me viera, seguro que pensaría que ha sido de ver su programa -pués macho, yo no veo la tele, lo siento, todo ésto es cosecha mia.  
No paso mucho rato cuando llegaron las primeras dificultades. Lupe comenzó a disminuir el paso con brusquedad y paro el ritmo en seco, yo ya sabia que ocurriría a continuación. Con to su pepe, como ella suele hacer en aquellos momentos inoportuno : soltó una pedazo popola en mitad la carretera. Recoger todo lo que echó con una bolsita y los patines no es nada fácil. 
  
"Primer consejo: que el perro haga pipí y popó antes de ponernos en marcha."
Pero no importa, ésta es la primera vicisitud, y  aunque ya intuía que habría más no cambiaría de parecer. Continuamos con la marcha, la gente nos miraba asombrados, y sonreían...Como diria Anna Simon (tonterias las justas): que cuuuki, una pareja con su perro patinando....

tiroriro tiroriro!!Ah, una llamada al móvil, no importa pongo el manos libre y pa'lante -quién dijo que los hombres no podiamos hacer varias cosas al mismo tiempo? Alguién lo pone en duda? .... hablar por teléfono mientras se patina y controlamos al perro.... es cierto, no se puede....

 "Segundo consejo: o hablas por teléfono o patinas."
...justo en toda la puerta del centro comercial -no haré publicidad gratuita- patines al aire y costalazo!

-Que risa MariaLuisa, Shirley y el resto de los transeuntes perplejo, pero un perplejo ui pobrecito que susto -bueno si, Lupe creo que sí-...sino un perplejo de JAJAJAJA! y no te señalamos porque no hace falta............Don't Worry!! que yo estoy de humor, no me afecta.
Corre, vamonos, vamonos...

Como un campeón proseguimos con la aventura. Pero no pude extirar mucho la sonrisa, porque a escasos metros en toda la puerta del metro, la desgracia me esperaba. Precipitandome hacia la calzada con la rapidez de un ratón mareao, de nuevo volví a sentir la ingravidez bajo mi cuerpo... Lupe coño! no tires!!
...No me hice daño en el culo, ni siquiera me lastimé las muñecas. Sólo me dolía el interior...donde duele más y no sana....me dolía el orgullo...Con una leve sonrisa me incorporé sonrojado...aquí decidí -craso error- que yo iba a terminar lo que habia empezado.

Lupe ya llevaba las orejas pa'bajo. Llegamos por fín al carril bici, ese carril bici que nos ha construido ese pedazo de arcalde pecador de la pradera. Un carril bici que tiene la misma textura que una torta de aceite de Inés Rosales. Más curva que el circuito de Montecarlo y que puede finalizar sin previo aviso en un terraplen.

"Tercer consejo: no vayais a patinar con el perro."
Güeno, el tema es que volvimos sin patines en los pies, con calma, paseando, disfrutando la brisa fresquita que nos regala Septiembre cuando anochece. Aprendida la lección, llegué a la reflexión de que un Coca-cola fresquito me hubiera venido bien.....al principio de la tarde.
Hasta que se me olvide la experiencia, leeré éste recordatorio y espero llegar a la conclusión de ideas aparentemente geniales...son solo apariencias. César, eres un crack, pero yo me voy a esperar a que me den mi bicicleta.
 

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