jueves, 13 de octubre de 2011

Andalucia Canina: El Cerro del hierro (Sierra Norte de Sevilla)



El día 12 de Octubre, para aquellos cómo yo que viven en un calendario regido por su jefe y no entienden de fiestas -por lo cuál si curras te pagan más y si no flama- es el día de la Hispanidad, es decir, según la web oficial (http://www.12octubre.es/) es la celebración del Descubrimiento de América por parte de los españoles -ahí es  ná. 

Cómo yo soy español (o eso pone en mi Dni), gozaba de compañía americana y todos teníamos el miércoles libre, nos hemos ido a patearnos la sierra norte de Sevilla en nombre de Colón, ese aventurero que no se sabe bien de dónde es.

El Cerro del Hierro es un poblado a pié de la colina con orígenes mineros, situado en la carretera de Constatina dirección a San Nicolás del Puerto y, perteneciente a éste último municipio. Para más especificaciones ojear el siguiente enlace: Wikipedia.





El caso es que hace tiempo el carnicero de mi barrio (un saludo Salva, si aún tengo tu libro), Pino Montano, me prestó una guía del excursionista sobre la Sierra Norte de Sevilla. Y después de leer, decidimos hacer la ruta número 8 que es ésta que os cuento.
Se trata de una excursión circular -terminas en el mismo lugar donde empiezas- de unos 8,8 km, unas 3 horas de duración y para ejecutar en cualquier época del año. El autor del libro la ha denominado Bosque de Robles. 






El itinerario se inicia desde el centro del pueblo, donde podremos aparcar sin dificultad alguna, o en un parking habilitado en la denominada casa de los ingleses. Allí encontraremos aseos y, un punto de información turística sobre la zona. No hay perdida, sino, pregunta que la gente de la zona es bien amable.


Comenzaremos la andada siguiendo la vía verde, antigua red de ferrocarril, tras las indicaciones de la ruta del Rebollar. Que realiza una circunferencia alrededor de toda la explotación minera, ahora en forma de atracción turística rural.


Hay muchísimo espacio para estar con los perros, por lo que no supone inconveniente alguno la presencia. Si fuera así, tengo que remarcar que no estaría redactando éste artículo. Aunque no nos cruzamos con ningún excursionista canino, si que tropezamos con canes autóctonos del lugar. Un par de olidas de culo de reconocimiento y a disfrutar del sendero.

Con la aplicación Endomondo (para android), registré el recorrido, que os adjunto a continuación.  Allí se puede apreciar, como aún teniendo un plano del trayecto, aún teniendo un terminal con GPS y aún siendo un sendero fácil de transitar, pues nos perdemos y recorremos 23 km del ala.







El entorno es muy variopinto, y aunque la flora es homogénea todo el trayecto tiene grandes contrastes de colores formados por los verdes bosques de alcornocales, las grises masas de piedra y el rojo del albero del  camino, al dejar la vía verde, provocado -me imagino yo- por la presencia ferrosa en la colina. Será el que más recordéis al llegar a casa y deshaceros de los calcetines...y calzado. 


También, hallaréis edificaciones pertenecientes a la industria minera que comentábamos antes. Aunque en su mayoría abrazadas por el olvido. Muchas de ellas construidas a pie de la antigua red de ferrocarril, como almacenes y accesos a los vagones para el transporte del mineral. Otras como residencias de ingenieros mineros -cuyo estatus social siempre era acogido por personal escocés (según he leído en la wikipedia), que adquirió el derecho de explotación de las minas, quedando el andaluz como mero picapedrero-. Ahora todo pertenece a la Conserjería de Medio Ambiente. 
Pero no sólo de la explotación minera se ha nutrido el poblado a lo largo de su vida. Una interesante conversación con una pareja de ancianos que al atardecer pasaban su tiempo en la puerta de su casa, resultó que allí mismo se cableaba la electricidad, radiadores y se torneaban los pomos de la caja de cambios en la fabricación de los antiguos mini morris y MG (wikipedia). Incluso me ofrecieron comprar mi coche.



Hablando un poquito sobre el cansancio que puede ocasionar andar tantos kilómetros, remarcar que llevar agua para hidratar, algo de fruta y snack, complementaran con gusto el bocadillo.  Sin olvidar un cacharro y una botella en exclusiva para el avituallamiento de Lupe. EL perro puede estar sin comer pero nunca sin beber. Ofrecer agua, al animal, cómo mínimo cada vez que bebamos nosotros.

Junto a la caminata del día de ayer, y el  paseo en bicicleta del lunes, la pobrecilla se ha levantado con  agujetas y unas ganas principalmente dormir.

 Con lo que concluimos que para aquellos perros pildorillas, no es el caso de Lupe -pero bien le viene cansarla- el ejercicio medido convierte la energía potencialmente negativa en tranquilidad y sosiego.


Y aquí un ejemplo gráfico de cómo andar es bueno para la salud y el aire de la naturaleza cansa.




al principio de la ruta
después de un par de horas caminando sin parar




por lo bien que lo hemos hecho







Para finalizar con muy buen sabor de boca la jornada. No hay nada como un "Coke", frío de cojones y, una tapa de queso de oveja añejo, güeno  tela,  en el bar de la cantina.  

Observando marcharse al sol que ha permitido un día tan agradable.




Por cierto, ¿que hiciste tú el día de la hispanidad?

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